Para
muchos adultos puede resultar difícil comprender cómo un niño o niña
puede presentar estado de ánimo bajo, pues a la niñez se le asocia la
energía y la alegría en general, impresionando la depresión en la
infancia como un estado antinatural y de poca
lógica, sin embargo es un cuadro no poco común y de importante
prevalencia en la población infanto-juvenil.
La
depresión en la niñez o adolescencia puede presentar las siguientes
características:
- Falta de
energía por realizar actividades, sean escolares, lúdicas o sociales,
perdiendo el interés y la capacidad para disfrutar de ellas, derivando
en asilamiento social o automarginación.
- Estado de
ánimo malhumorado e irritable, especialmente con el entorno familiar.
-
Desmotivación escolar, desvinculándose de su propio proceso de
aprendizaje, en este sentido, pueden disminuir el rendimiento escolar y
presentar fatiga frente a las actividades escolares, del mismo modo la
capacidad de atención y de usar la memoria de trabajo disminuyen
notoriamente.
- Tristeza y
llanto frecuente, a veces por razones incomprensibles.
- Se distraen o divagan en sus propios pensamientos,
en este sentido pueden presentar
Déficit Atencional como un cuadro
subyacente.
-
Somatizaciones, enfermándose con mayor frecuencia, no habiendo razones
biológicas evidentes.
- Apetito y
sueño alterado (pérdida del apetito o ansiedad por
comer, pesadillas, dormir pesado, dificultad para conciliar el sueño,
despertar precoz).
-
Sentimientos de soledad y de falta de comprensión del entorno, sea la
familia o amigos.
- En algunos
casos sentimientos de rabia y abandono de parte de uno de los padres.
Pueden tener conductas oposicionistas o desafiantes hacia uno de ellos.
- Pueden
presentar conducta disruptiva en la escuela, en este sentido se le puede
asociar hiperactividad
o
conducta agresiva factores que pueden
encubrir un posible cuadro depresivo.
- Tendencia
a la autoagresión (auto inflingirse heridas, como cortarse los brazos o
las piernas), especialmente cuando se sienten molestos o muy tristes.
- Ideas
suicidas y en muchos casos intentos reales de suicidios, en este
sentido, puede relacionarse con pares en las mismas condiciones y
compartir experiencias en relación a los intentos de suicidios.
La edad en
que puede aparecer la depresión es variable existiendo casos de niños de
7 u 8 años. El pronóstico es positivo en la medida que se realice
tratamiento oportuno para abordar los conflictos que pueda tener el niño
o el joven, que idealmente debe ser un complemento entre el tratamiento
psiquiátrico y el psicológico. Es importante comprender que la función y la contención que
de el grupo familiar a la situación del niño o la niña es de vital
importancia para la superación del cuadro o para el
control de la sintomatología.
Otras definiciones aquí
Psic. Tapia
Cuevas, M. Angélica;
Psic. Pizarro Palacios, Ana. Santiago, Chile,
2009
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